El libro de los buses de Bogotá Zoom

El libro de los buses de Bogotá

Editorial: U. Católica de Colombia

U. Católica de Colombia

Autor: Varios Autores

Año de edición: 2011

2011

ISBN: 9789588465289

Descripción: Este libro es un estímulo para revisar memorias, para despertar imágenes dormidas o para hablar del transporte como un componente más de la emoción urbana. El transporte está metido en nuestras vidas como el paseo, el recorrido o cualquier otra actividad de la existencia, también está metido en la historia ... Leer más

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Libro Impreso

COP $ 65.000

29-U. Católica de Colombia - SKU: 10070
Este producto está en nuestro catálogo desde: 10/09/2007

Descripción del producto

Detalles

Este libro es un estímulo para revisar memorias, para despertar imágenes dormidas o para hablar del transporte como un componente más de la emoción urbana. El transporte está metido en nuestras vidas como el paseo, el recorrido o cualquier otra actividad de la existencia, también está metido en la historia de la ciudad y de su gente: la Bogotá del tranvía, la de los buses, la del transporte que acompañó los crecimientos urbanos. Entre la primera y la segunda edición, ocurrieron muchos cambios en el imaginario que tenemos sobre el transporte de pasajeros. Ilusiones, desilusiones, olvidos y recuerdos; el discurso en torno al metro fue un bello y efímero sueño, TransMilenio es hoy cuestionado por la dudosa cultura urbana que produjo, el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), del que hoy se habla y se escribe, no encuentra respuestas en la población que lo ve como algo lejano y ajeno.Nota: Impreso en papel esmaltado, fotografías en blanco y negro y a color.

Contenido

Detalles

El libro de los buses de Bogotá. Segunda Edición

Prólogos. Primera Edición
Werner Gómez Benítez, Fidel Martínez

Entrada

1. La ciudad de las carretillas
2. El tranvía de mulas
3. El tranvía municipal
4. Bogotá cachaca: la ciudad del tranvía
1937

5. Sueños de modernidad
1948
1948 conclusión

6. El 9 de Abril de 1948 y después
7. La mirada

8. Un bus llamado deseo
1950

9. Buses municipales
1960
1975
1977

10. La ciudad de los buses
1978

11. Anaranjados con subsidio, verdes sin subsidio
1973
1980
1983

12. La buseta, una identidad urbana

13. Una historia de vida entre colectivos
1990
2003

14. Llegaron los ejecutivos
1994

15. La Troncal Caracas y el grupo de la Universidad Nacional

16. Intermedios
1997

17. El Sol: un valioso experimento
18. Nuevas propuestas para buses urbanos

19. El fin de una historia, el inicio de otra: articulados, alimentadores y los azules de aSidauto
2004

20. El transporte debeb estar al servicio de la ciudad y no la ciudad al servicio del transporte
Vamos en TransMilenio
TransMilenio en la Septima

Salida

Referencias bibliográficas

Información adicional

Información adicional

Editor / Marca U. Católica de Colombia
Autor Varios Autores
Resumen

eltiempo.com / bogotá D.C.
Septiembre 2 de 2007

Historia de los buses bogotanos fue investigada por dos arquitectos, durante cuatro años

Los arquitectos Juan Carlos Pérgolis y Jario Valenzuela investigaron durante cuatro años la historia de los buses bogotanos y de sus antecesores. Así escribieron 'El libro de los buses de Bogotá'. La U. Católica de Colombia y el Sistema Integrado de Transporte editaron el libro. Se trata de Juan Carlos Pérgolis y Jairo Valenzuela, quienes escribieron 'El libro de los buses de Bogotá'.

-¿Por qué los buses de Bogotá son tan feos?

El arquitecto e investigador Pérgolis sonríe mientras piensa y con su acento argentino (los platenses no lo pierden así vivan años en Colombia), responde: "Feos, no. Sensibles. Lo que pasa es que los buses vienen del modelo escolar de Estados Unidos que, prácticamente, es el mismo desde 1920. Allá cambian los buses cada dos años, pero acá, cada veinte...". Para Pérgolis, profesor jubilado de la Universidad Nacional, ahora en la Católica, la pregunta fue como un sacrilegio. Él, que vivió de niño junto a un estacionamiento de buses y que cuando joven manejó uno por las carreteras rectas de su país, sabe bien que un bus es hermoso. Por eso, condujo su propia investigación y consiguió como 'ayudante' al arquitecto Valenzuela. Por cuatro años hicieron el recorrido de los buses, tranvías, trolebuses, busetas, ejecutivos, colectivos, busetones (espécimen que no es ni buseta ni bus) y transmilenios que han circulado en Bogotá, desde que los carruajes empezaron a caer en desuso, en 1881.

De la mula, al volante

Al primer tranvía lo tiraban mulas y recorría cinco kilómetros entre la Plaza de Bolívar y Chapinero, al norte. En los coches de The Bogotá City Railway iban 20 pasajeros sentados y varios parados en los estribos. El pasaje a finales del siglo XIX costaba 40 centavos. En 1907 trajeron tranvías eléctricos. "Pero con la separación de Panamá, hubo una especie de boicot y la empresa estadounidense fue vendida a la Alcaldía", dice Pérgolis. La nueva propietaria compró las 'nemesias' (así les decían a estos tranvías porque las trajo Nemesio Camacho). Ir en ellas era un asunto de nivel social. "Eran lentas, pero muy seguras y no contaminaban -dice Pérgolis-. Desafiando el frío bogotano, había unas abiertas y más baratas, para 'los de ruana', y otras cerradas donde se transportaban las señoras y los 'cachacos'". Tiempo después, llegaron las aerodinámicas 'Lorenzas', traídas de E.U. Una docena de ellas sucumbieron en las revueltas del 9 de abril de 1948. Luego trajeron los trolebuses, amarrados a un cable eléctrico, pero sin rieles, que subsistieron por décadas y se volvieron emblemáticos.

El bus se adueña de la calle

Los buses se entronizaron en la década de los 50. "El alcalde Fernando Mazuera dijo que los tranvías eran anacrónicos y mandó tapar los rieles. Creo que hubo presión de empresas automotrices y de gasolina para que se pasara al bus", dice Pérgolis. Así empezó el desfile de modelos traídos del exterior y reformados (no siempre mejorados) por el ingenio criollo.

¿Por qué los buses son tan distintos unos de otros?

Acá ningún bus se parece a otro. En casi todo el mundo tienen colores distintivos, pero aquí, por ejemplo, la flota de Buses Azules tiene carros verdes. Los dueños de carros gastan una fortuna poniendo biseles distintos a cada uno. Hasta usan llantas de distinto tipo, lo que aumenta costos, porque no se pueden comprar al por mayor.

¿Por qué hacen eso?

"Los colombianos tienen ideas fijas sobre el bus. Es simpático: llevan secretario, que es un señor que no hace nada. Si las puertas estuvieran en la mitad, la gente se repartiría en el bus, pero las ponen atrás y por eso para salir hay que abrirse paso a codazos. Los buses más modernos tienen avisos electrónicos, pero conservan la tabla escrita a mano que muestra la ruta. Si no la tiene, la gente cree que el bus no va", comenta, con humor, Pérgolis. Hoy la mayor parte de los fabricantes de buses son transnacionales, aunque hubo una industria nacional que se consolidó a partir de las empresas de E.U., que inicialmente hacían los buses. A veces, hicieron cambios interesantes mejorando la suspensión de los vehículos, por ejemplo. Pero no siempre acertaron.

¿Por qué hay tantos modelos?

"Ha influido mucho la moda: los 'aerodinámicos' con vidrios panorámicos tenían un chasis que salía en la trompa. No cumplía ninguna función, pegaba en el piso cuando frenaba y desgastaba más las llantas, pero era de los más pedidos, por moda. También tenían atrás una joroba para el aire acondicionado, que por supuesto, nunca usaron". El investigador cree que lo variopinto de colores y modelos no da identidad a la ciudad y que, por el contrario, la uniformidad en los buses crea un reconocimiento de las urbes, como sucedió en Londres. Valenzuela, asegura que, sea como sea, la mejor manera de conocer una ciudad es en bus. Así los comportamientos adentro sean singulares. Pérgolis está de acuerdo: "Si un Transmilenio frena un poco fuerte en un semáforo, la gente grita: '¡Despacio que no lleva ganado! ¡Nos va a matar, animal!', pero en una buseta pasa de todo y nadie dice nada. Es como la niña consentida. Además, digamos la verdad: ¿Dónde suena mejor un vallenato de Jorge Celedón? ¡En un bus!".

Un tigrillo suelto en el trolebús

"1977. Nadie supo cómo, pero alguien subió al 'troly' con un tigrillo, tal vez lo llevaba en un bolso y el cobrador no lo vio, tal vez lo confundió con un gato. Como siempre ocurría, al voltear en la 24 se saltaron las tirantas y el bus se detuvo bruscamente: en ese momento el animal espantado saltó sobre un señor que viajaba en la tercera fila. Todos gritaron, una señora amenazó desmayarse; el tigrillo asustado por el escándalo rasguñó duramente al señor y brincó sobre otros pasajeros. (...) Aprovechando la puerta abierta, los pasajeros bajaron en estampida en medio de una colosal gritería, entre ellos se perdió el tigrillo que nadie reclamó". (Tomado de 'El libro de los buses de Bogotá', pag. 79).

DIEGO GUERRERO.
REDACTOR DE EL TIEMPO.

Año de Edición 2011
Número de Páginas 174
Idioma(s) Español
Alto y ancho 24 x 24
Peso 0.4500
Tipo Producto libro
Uflip URL los_buses_de_bogota_ucatolica

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